Se considera
a la crisis económica un factor primordial en el origen del fascismo. De la
misma manera, el desarrollo industrial fue una condición ineludible para su
crecimiento porque puso a disposición del movimiento la nueva ideología la infraestructura
necesaria para su propagación. Al mismo tiempo, las milicias fascistas son el
instrumento para romper la resistencia obrera.
Las ideas
fascistas de Henry Ford quedaron plasmadas desde su inicio como empresario
industrial y trascendieron el continente llegando a oídos de Hitler. El aporte
de Ford al movimiento fascista no fue sólo económico, fue fuente de inspiración
y ayuda. En efecto, participó activamente en la construcción de la maquinaria
militar alemana. En sus fábricas, recurrió al empleo de mano de obra esclava en
plena guerra.
Ford se
caracterizó por el verdadero odio que sentía hacia los judíos, que le
acabó convirtiendo en uno de los más famosos antisemitas de la historia de
Estados Unidos. No obstante, su actividad en contra de judíos y a favor del
nazismo es aún hoy desconocida por la gran mayoría de la gente. Podríamos decir
que su imagen ha permanecido en cierto modo intacta, resaltando de él su faceta
de diseñador y empresario industrial automotriz.
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